martes, 23 de abril de 2019

jueves, 11 de abril de 2019

La producción teatral de Juan Mayorga


Representación de El chico de la última fila, de Juan Mayorga.

Entrevista a Juan Mayorga




La producción teatral de Juan Mayorga
Su teatro destaca por su compromiso y profundidad. Es el dramaturgo español más importante de la actualidad y sus obras han sido traducidas en más de veinte países. Colabora con compañías como Animalario y ha trabajado como adaptador y dramaturgista para el Centro Dramático Nacional y la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Fue uno de los fundadores de la Academia de las Artes Escénicas de España y actualmente dirige la Cátedra de Artes Escénicas de la Universidad Carlos III de Madrid. Desde abril de 2018 es miembro de la Real Academia Española. Es un dramaturgo comprometido con la realidad social y política actual y en sus obras la palabra es el elemento central.
Biografía
Nació en 1965 en Madrid. Es licenciado en Matemáticas y Filosofía, y posteriormente obtuvo el doctorado de Filosofía. Aunque ejerció algunos años como profesor de Matemáticas, lo dejó para dedicarse al teatro. Es profesor de Dramaturgia y de FIlosofía en la Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Ha dirigido el seminario y pensamiento en el teatro contemporáneo en el Instituto de Filosofía del CSIC y es director de la Cátedra de Artes Escénicas de la Universidad Carlos III de Madrid.
Dramaturgia
En 1993 fue uno de los fundadores de El Teatro de El Astillero. Era un proyecto vanguardista, un espacio para la reflexión sobre el teatro, abierto al ensayo de nuevas ideas, con un importante intercambio de ideas. En 2010 se disolvió este proyecto.
En 2011 fundó la compañía La Loca de la Casa (que era la forma como Santa Teresa de Jesús llamaba a la imaginación). Su finalidad como director era doble: conseguir una doble reunión,  primero con los actores, y  después con la ciudad. Representó sus obras La lengua en pedazos (2012) y Reikiavik (2015). La primera es un combate entre un guardián de la iglesia y una monja desobediente llamada Teresa de Jesús. La pelea tiene lugar en la cocina del convento. Allí, entre pucheros, anda Dios. Se basa en el personaje de Santa Teresa de Jesús, monja descendiente de cristianos nuevos, lo que unido a su afán de renovar su orden religiosa y lo sospechoso que resultaba que una mujer escribiese con la imaginación y la inteligencia. Todo esto la convierte en uno de los personajes más atractivos y complejos del siglo XVI. Nuestra lengua le debe mucho a Teresa de Jesús, tanto por su palabra igual de poderosa cuando pinta las criaturas celestiales que cuando habla de las gentes. Santa Teresa se propone abrir, con gran riesgo para sí y para las monjas que las seguían, el monasterio de San José, la primera de sus fundaciones. Su antagonista será el inquisidor. Este la acorrala con incómodas preguntas, la enfrenta a momentos de su vida que acaso ella querría olvidar y prende en su corazón la duda que, como todo en Teresa, es un incendio. Y poco a poco, en el diálogo entre ambos personajes va apareciendo un tercero: la lengua misma, que transforma vidas y hace y deshace mundos.
Reikiavik es un combate en toda regla que recrea el enfrentamiento en la capital islandesa entre los aspirantes al título mundial de ajedrez entre el campeón el soviético Boris Spassky; y el aspirante americano, Bobby Fischer. Más allá de un duelo de grandes ajedrecistas, es la rivalidad entre la de las dos potencias mundiales  enfrentadas, EEUU contra la antigua Unión Soviética, la libertad frente a la dictadura, que provoca mayor tensión por conseguir la victoria.
El Cartógrafo. En la Varsovia de hoy, Blanca oye la leyenda del cartógrafo del gueto, según esta, un viejo cartógrafo se empeñó, mientras todo moría a su alrededor –durante la II Guerra Mundial, Varsovia fue ocupada por los alemanes y confinaron a los judíos en el llamado gueto de Varsovia-, en dibujar el mapa deaquel mundo en peligro, pero como sus piernas ya no le sostienen y no podía buscar los datos que necesitaba, era una niña la que salía a buscarlos para él. Blanca tomará por verdad la leyenda y se lanzará a su vez, a la búsqueda del viejo mapa y, sin saberlo, a la búsqueda de sí misma. El cartógrafo es una obra –un mapa- sobre la búsqueda y sobre aquella leyenda.
Sin embargo, en toda la obra no hay ninguna imagen violenta del terror o de los espantoso que supuso el Holocausto. El sentimiento de desazón se genera a raíz de los sucesos del día a día. El tesón de Blanca, su fuerte inquietud ante las dificultades para reconstruir el rompecabezas del pasado, su angustiada contrariedad por no conseguir su propósito, su ansia al ver cómo los vestigios del gueto se le escurren entre los dedos de las manos, el sentimiento trágico que amenaza al anciano Cartógrafo, consecuencia del riesgo que le acecha, o la alegría ingenua y audaz en su inocencia de la nieta, incapaz de presentir el terror que se cierne sobre ella, configuran la obra.
Destaca la siguiente reflexión del autor sobre esta obra: “Al proyecto del olvido de los verdugos y de sus herederos debería oponerse un teatro de la memoria que participe en el combate contra la docilidad y el autoritarismo. El teatro puede hacernos críticos y combativos, más vigilantes, más valientes contra la dominación del hombre por el hombre”.
En su teatro la palabra es el elemento fundamental: las palabras crean paisajes, emociones, sentimientos, miedos y pesadillas, y también sueños. De ahí surge su fe en la palabra, pero también en la palabra pronunciada, palabra hecha voz.
En su teatro, las Matemáticas y la Filosofía van de la mano. La Filosofía y el Teatro nacen juntas en Atenas. El teatro nace para interpelar a los dioses y para que unos nos interpelemos a otros. Algunos grandes dramaturgos, como Sófocles en Antígona, han sido capaces de hacer concreto lo abstracto: presentar una paradoja filosófica, una situación problemática de una forma sensible. El teatro es capaz de hacer visible una pregunta para la que el filósofo todavía no tiene respuesta. Por lo tanto, el teatro ha de ser capaz de suscitar preguntas al filósofo. La Filosofía la concibe como un plan de vida. Así todos debemos cuestionarnos permanentemente todo: quiénes somos, nuestra relación con los demás, qué es educar, la familia, la sociedad…
Las Matemáticas le han ayudado, ya que el matemático busca presentar lo complejo como sencillo. De ahí que las Matemáticas son también un arte de la imaginación, y es capaz de presentar lo muy complejo como muy sencillo y en eso se basa también el teatro. El actor ha de ser capaz ha de ser capaz de transmitir el estado de un personaje con una mirada; el dramaturgo, con una frase o con una acción, ha de dar cuenta de un personaje, una situación o una época.
En su teatro, la escena original básica es la del encuentro entre dos seres humanos, que pueden concebirse como obstáculos, presas, enemigos, y cada una de estas visiones genera acción. Pero también se puede ver como alguien a quien ayudar, un amigo, y esto también genera acción. La historia del erizo y del zorro, es una versión de ese encuentro, hay uno que ataca y otro se defiende, pero sabe defenderse bien.
Lo política y moralmente útil sería que el espectador reconociese a esos personajes de algún modo en sí mismos, pero para que esto suceda el dramaturgo debe sentir que esos personajes son parte de él.
De esta manera toda obra es autobiográfica, pero su valor depende de su capacidad de expresar a otro, a cada uno de los espectadores. El teatro nos permite un encuentro de cada uno de nosotros con nuestro doble, que os es una mera copia sino otra posibilidad de nosotros mismos.
Por tanto hay personajes por los que no siente ninguna simpatía como el Comandante de Himmelweg o José María Aznar, pero tengo que ponerme en su pie.
Hoy se vuelve a concebir el teatro como arte de la reunión y de la imaginación. Y puesto que cada vez hay menos lugares para reunirse, ya que van a desaparecer, como por ejemplo la plaza, el mercado… el teatro es un lugar que te exige salir y encontrarte con otros. Sales del teatro y comentas si había mucha o poca gente, si se reían mucho o no, si aplaudieron al final o no el esfuerzo del actor(-es). Así, en el teatro se hace asamblea. La televisión no exige tu participación sino solo tu actitud receptiva. En el teatro, hay que volver al teatro griego, es decir, un teatro para la polis (la ciudad), un teatro político, que convoca a la ciudad para representar las posibilidades de la vida humana y que ofrece al espectador una oportunidad para imaginar. Se trata de que el espectador comparta, que cree él mismo, siente un gozo o descifre una ininteligibilidad (incomprensible) o que relacione dos elementos. Esa es la tendencia hacia la que debe tender el teatro.
En cuanto a la relación entre el arte y el poder no debe esperarse nada, siempre hay que desconfiar de él, empezando por el poder de uno mismo. Por lo tanto, se debe desconfiar de cualquier galardón, de cualquier crítica. Por lo tanto, el teatro debe ser libre, son un actor elocuente y un espectador cómplice; así, nuestro arte no es totalmente libre, pero sí comparativamente libre, y por tanto ha de exigirse más, ha de ser más responsable.
Su teatro aspira a ser útil, merecedor de una adaptación o generadora de una conversación, si no dentro de mucho tiempo, si al menos la próxima semana. Esto le exige bastante, lo que le lleva constantemente a reescribir porque es humilde, pero también ambicioso y pretende entregar a la comunidad teatral textos más ricos, más complejos y a la vez más eficaces dramáticamente.
Por ejemplo, La paz perpetua es una obra sobre el mal necesario, no es una obra solo sobre el terrorismo, sino que la pregunta e cómo defender, da seguridad a nuestros cuerpos sin que perdamos nuestro espíritu, sin que estos resulten envenenados.

Influencias
Mayorga sostiene que Filosofía y Teatro nacen juntos para hacerse preguntas y enfrentarse con los conflictos del hombre su relación con los dioses, la definición de palabras clave como. belleza, justicia, bien, amistad… Y es que el teatro da qué pensar. El teatro ha de aspirar a una Filosofía que lo prolongue. Ha de tener la capacidad de suscitar preguntas. Y esa capacidad se puede ver tanto en Antígona de Sófocles o en Un enemigo del pueblo, de Ibsen.
El teatro es la representación de acciones humanas que encarnan una filosofía. Así hay pensamiento filosófico en La vida es sueño –el libre albedrío, la libertad del hombre para escoger su propio camino frente el destino, nuestra vida está trazada de antemano y no es posible cambiarla-, o El rey Lear, que plantean, junto a las dos anteriores peguntas al espectador, provocan también su reflexión. De este modo, el arte debe hacer preguntas en lugar de dar respuestas. Hay un gran teatro que nos clava la pregunta en el corazón.
Mayorga reconoce su admiración por la obra y el pensamiento de Walter Benjamin, en concreto la meditación sobre la violencia y la centralidad del pasado fallido. En su libro Elipses, Mayorga analiza su gusto por adentrarse en personajes violentos y poderosos. Cuando construye este tipo de personajes –el Comandante de Himmelweg- no pretende que el espectador no se sienta frente a un monstruo respecto del que él se siente inocente, sino que experimente hasta que punto resuenan en él los argumentos de ese personaje, sienta su afinidad a él; como en un momento dado digo en qué medida yo me reconozco en Caín, o al menos comprendo a Caín.

En su obra se ve la influencia del dramaturgo inglés Tom Stoppard, sus obras abordan temas filosóficos, combinados con ingenio verbal y humor visual. Su complejidad lingüística, con sus dobles sentidos, chistes, insinuaciones y otros juegos de palabras, es una constante en su obra. También de David Hare, dramaturgo comprometido, destacan sus obras que exploran ambigüedades complejas, caprichos cómicos y otras características resbaladizas de la memoria, de ahí el nombre de Teatro de memoria. También, la influencia de Ionesco, padre junto al irlandés Samuel Beckett del teatro del absurdo, mediante el cual él hace de un texto burlesco, un juego dramático; y de un texto dramático un juego burlesco. Su obra, aparte de la mera ridiculización de situaciones banales, refleja la soledad de los humanos y la insignificancia de la adoración de ídolo vacíos, entre otros temas. Pirandello, autor de un teatro filosófico, basado en la imposibilidad de un conocimiento objetivo de la realidad y, por ello, la imposibilidad de una verdadera comunicación humana.

Obras teatrales
Juan Mayorga ha escrito numerosas obras teatrales. Se distingue entre su teatro de tesis, sus comedias, sus obras poéticas y sus piezas breves.. Su primera obra, Siete hombres buenos la escribió con 24 años. Desde entonces, su dedicación al teatro es constante y suele escribir una o dos obras por año.
Destacan títulos como: Siete hombres buenos (1989), Más ceniza (1993), Cartas de amor a Stalin (1997), Himmelweg. Camino al cielo (2003), El chico de la última fila (2006), El cartógrafo (2009), La lengua en pedazos (2011), Reikiavik (2012), El mago (2017), La intérprete (2018).
Piezas breves
Con el título de Teatro para minutos, Mayorga ha reunido 29 piezas breves. Sobre ellas opina: “tampoco el valor de una obra teatral depende de su extensión, sino de su intensidad. Depende de su capacidad para recoger y transmitir experiencia. De la generosidad con que enriquezca en experiencia a sus espectadores.
Cada uno de estas piezas quiere ser leída como una obra completa. Pero ello no excluye para que el lector encuentre relaciones que lleven de unas a otras. Esas relaciones son más fáciles de descubrir para el lector que para el autor, ya que el texto siempre sabe cosas que su autor desconoce.
Destacan títulos como: El hombre de oro, Legión, El Guardián, Candidatos, Manifiesto comunista, Una carta de Sarajevo, Tres anillos, La biblioteca del diablo, 581 mapas.
Premios y representaciones
Entre otros ha obtenido los siguientes premios: Premio Europa Nuevas Realidades Teatrales (2016), Premio Nacional de Teatro (2007), Premio Valle-inclán (2009), Premio Ceres (2015), Premio La Barraca (2013), Premio Nacional de Literatura Dramática (2013), Premio Nacional de las Letras “Teresa de Ávila” (2016), Y Premio Max al mejor autor (2006, 2008, 2009) y a la mejor adaptación (2008, 2013).
Su teatro ha sido puesto en escena en numerosos países de todo el mundo: Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Reino Unido, Argentina, Chile, México, Estados Unidos, Australia, Canadá, Corea… Y traducido a diferentes idiomas: alemán, francés, árabe, chino, inglés, japonés, italiano, ruso…
Su obra El chico de la última fila ha sido adaptada al cine por el director francés François Ozón bajo el título Dans la maison, que obtuvo el Premio Concha de oro a la mejor película y Premio del jurado al mejor guión en el Festival de San Sebastián, en el año 2012. Sobre la adaptación de esta obra al cine, Juan Mayorga opina que “ver una obra mía llevada al cine me resulta muy rico y además me pone a mí ante mi propia obra. Y eso es de agradecer porque te lleva a ver tu obra, las posibilidades y los límites de la misma desde otro lugar al que solo no hubiera llegado.
Se trata de lenguajes distintos, que se parecen mucho, pero que son también más diferentes de lo que pudiera parecer a primera vista. Creo que el teatro es el arte de la imaginación del espectador y el cine el arte de la imaginación del director.
Actualmente, Paula Ortiz está intentando adapta el cine La lengua en pedazos y El arte de la entrevista. Y también se quiere convertir en una ópera La paz perpetua.



lunes, 11 de marzo de 2019

"La obra de Cervantes, El Quijote

Aquí os dejo el Power Point con la teoría sobre la obra literaria de Cervantes y su libro más importante, Don Quijote de la Mancha.

El Quijote by cristian5longo5viejo on Scribd


Fragmento del primer capítulo de la serie de El Quijote

Fragmento de la película de El Quijote de la Mancha

La aventura de los molinos.

martes, 12 de febrero de 2019

"La tiranía sin tiranos", de David Trueba

Resumen del libro La tiranía sin tiranos, de David Trueba.
David Trueba (Madrid, 1969) es escritor, periodista, guionista y director de cine. Tras debutar como guionista, estudió en el American Film Institute de Los Ángeles. Escribió los guiones de películas como 'Two Much' (1995), 'La niña de tus ojos' (1998), o el documental de Carles Bosch denominado 'Balseros' (2002), del que fue también coproductor. Desde 1992 publica en el EL PAÍS con gran profusión. Su estreno como director le vino de la mano de la película 'Buena Vida' (1996), presentada en Cannes. Su película titulada Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013) ha recibido multitud de galardones, entre ellos, seis Premios Goya convirtiéndola en la gran triunfadora de ese año. Su novela más reseñable, 'Saber perder' publicada en 2008, fue galardonada con el Premio Nacional de la Crítica a la Mejor Novela. Sus artículos en prensa han sido recogidos en varias antologías.
Obras: Diálogos de Salamina (2003), de Javier Cercas y David Trueba. Se trata de un paseo por el cine y la literatura. El libro contiene conversaciones entre el escritor Javier Cercas, autor de la novela Soldados de Salamina, y su amigo David Trueba, escritor y cineasta, director de la película homónima basada en dicho libro. Las conversaciones, que versan acerca de los procesos de creación tanto del libro como de la película, están acompañadas por fotografías en blanco y negro del rodaje de la película, tomadas por el fotógrafo David Airob.
En Vivir es fácil con los ojos cerrados(2013), hallaremos  la aproximación más física a las entrañas del oficio cinematográfico de quienes lo ejercen: los célebres, los anónimos, los artistas, los artesanos, los iluminados o los eclipsados por los focos… En el principio era un accidente que se transmutó en palabras, puro texto. Después, frente a la cámara, llega la hora de una acción aún discontinua y caótica que cobrará sentido sobre la mesa de montaje. Luego vendrá el espectador, juez supremo. ¿Qué ve en este caso? La España gris (y a veces negra) de los sesenta, un mundo cerrado que, sin embargo, se abre a dichas tenaces. Un profesor de inglés averigua que John Lennon está en Almería. Quiere conocerlo y hacia allí enfila su 850. Dos jóvenes le salen al paso: ambos huyen de algo, cada uno (como todos) con su propia huida a cuestas. El camino será, una vez más, destino. Así arranca la historia cuya historia nos cuenta este pequeño gran libro.
También es autor de novelas como Abierto toda la noche (1995), Saber perder (2008) y Tierra de campos (2017).